
El estudio del pensamiento y el lenguaje es una de las areas de la psicologia en que es particularmente importante una comprensión clara de la relación entre las diversas funciones psíquicas. En la medida en que no entendemos la relación entre el pensamiento y la palabra, nos resulta imposible responder, e incluso plantear correctamente, ninguna de las cuestiones más específicas de esta área.
Es cierto que todos aceptaban la unidad de la conciencia y la interrelación de todas las funciones psicológicas; se suponia que cada función operaba de forma indisociable con las demas, y en una conexion interrumpida con ellas. Pero eta unidad de la conciencia se tomaba habitualmente con un postulado, más que como objeto de estudio.
Se daba por supuesto que la relación entre dos funciones dedas nunca variaba; que la persepcion, el pensamiento con la memoria. Al ser constantes, estas relaciones podían excluirse e ignorarse, y así ocurría en efecto, en el estudio de las funciones separadas. Puesto que, de hecho, las relaciones carecian de importancia, el desarrollo de la conciencia se consideraba determinado por el desarrollo autonomo de las funciones individuales.
Si revisamos los resultados de las investigaciones anteriores sobre el pensamiento y el lenguaje, veremos que sobre todo las teorías propuestas en la antigüedad hasta nuestros días se alienan entre la identificación o función, del pensamiento y el lenguaje por un lado, y su separación, igualmente absolutas y casi metafísicas, por otro.
Tanto la psicología guestaltista como la psicología asociacionista han estado buscando la naturaleza del significado de las palabras en el lugar equivocado. Una palabra no se refiere a un objeto aislado, sino a un grupo o clase de objetos. Cada palabra es ya, por tanto, una generalización. L a generalización es un acto verbal de pensamiento y refleja la sensación y la percepción. Por lo tanto, no solo hay un salto dialectico entre la ausencia total de la conciencia y la sensación, sino también entre la sensación y el pensamiento. Hay solidas razones para suponer que dicha cualitativa entre la sensación y el pensamiento consiste en la presencia en este de un reflejo generalizado de la realidad, que es también la esencia del significado de las palabras; y por consiguiente, que el significado es un acto de pensamiento en el sentido estricto del término. Pero, al mismo tiempo , el significado es parte integrante de la palabra como tal, por lo tanto pertenece al dominio del lenguaje tanto como al del pensamiento. Una palabra sin significado es un sonido vacío, ya no forma parte del habla humana. Puesto que el significado de las palabras es pensamiento y habla a la vez, encontramos en él la unidad de pensamiento verbal es, sin duda, el análisis semántico, el estudio del desarrollo, funcionamiento y estructura de esta unidad que contiene el pensamiento verbal que andamos buscando.
La función primaria del habla es la comunicación, las relaciones sociales. Cuando el lenguaje se estudia mediante el análisis de sus elementos, también esta función quedaba disociada de la función intelectual del lenguaje. Se trataba las dos como si fueran funciones separadas, aunque paralelas sin atender a su interrelación estructural y de desarrollo. Sin embargo el significado de las palabras une ambas funciones del habla. Que el entendimiento entre las mentes es imposible sin una expresión mediadora.
Cuando falta un sistema de signos, lingüísticos o de otro tipo, solo cabe un tipo de comunicación muy primitivo y limitado.
La comunicación racional e intencional de experiencia y pensamiento requiere un sistema mediador, cuyo prototipo es el habla humana, nacida de la necesidad de comunicación en el
trabajo. Hasta hace poco, la psicología, de acuerdo con la tendencia predominante, ha presentado el asunto de un modo excesivamente simplista. Se daba por sentado que el medio de la comunicación era el signo (la palabra o el sonido); que un sonido podía llegar a asociarse con el contenido de cualquier experiencia mediante su aparición simultanea con ella y, en consecuencia, podía servir para trasmitir ese mismo contenido a otros seres humanos.
Sin embargo, un estudio más atento del desarrollo del entendimiento y la comunicación en la niñez ha llegado a la conclusión de que la verdadera comunicación requiere significado (es decir generalización) tanto como signos. Para transmitir la experiencia o pensamiento de uno, es obligatorio relacionarlos con alguna clase o grupo conocido de fenómenos.